Uno de los afamados percusionistas del mundo, el cubano José Luis Quintana Fuertes (Changuito), prepara un libro con 103 rudimentos para el toque de las tumbadoras, aseguró a la revista semanal Bohemia.
Changuito, sobrenombre que recibió en 1964 del pianista, director y compositor Felipe Dulzaides, ha merecido entre muchos reconocimientos el premio Cinco Estrellas por su método del timbal, que le otorgaron los estudios de la estadounidense Warner Bros, con los cuales grabó cinco videos didácticos.
Además, figura entre las estrellas del disco La rumba soy yo con un premio Grammy en 2001 al mejor álbum folclórico, sin contar las diversas nominaciones -acompañado o en solitario- al Grammy Latino.
Al referirse a las personalidades con las que ha compartido escenarios y grabaciones, Changuito resaltó su amistad con el cantaor español Diego, El Cigala, a quien secundó en el disco Lágrimas Negras (Grammy Latino 2004 como mejor álbum tropical tradicional). "Dice Cigala que soy su compadre. Hace poco le regalé mi "práctico", instrumento con el que estudié la percusión de pequeño", enfatizó.
En plena madurez de su carrera artística, Quintana aconseja estudiar diariamente pero de manera lenta,..."no hay que apurarse, las congas -tumbadoras- son diferentes a la batería y al timbal; cada una tiene su técnica", precisó. Añadió que la rapidez maltrata al músculo y provoca su contracción, por lo cual es imposible ejecutar los movimientos requeridos para estudiar bien. Ese detalle fue explicado en la universidad de Berkely, Estados Unidos, donde impartió clases junto a otros destacados músicos.
Rememoró, además, el disco Telegrafía sin hilos, para el cual trabajó con troncos de madera ahuecada enviados desde Sudáfrica a Londres. Allí grabó con su coterráneo Chucho Valdés (pianista y compositor con cinco premios Grammy). "Fue complicado. Creo que cada música debe tener su lugar", subrayó el artista y abogó por un festival internacional de la rumba y el son en la isla.
Quintana (La Habana 1948) debutó a los ocho años en el famoso cabaret Tropicana, d…
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Uno de los afamados percusionistas del mundo, el cubano José Luis Quintana Fuertes (Changuito), prepara un libro con 103 rudimentos para el toque de las tumbadoras, aseguró a la revista semanal Bohemia.
Changuito, sobrenombre que recibió en 1964 del pianista, director y compositor Felipe Dulzaides, ha merecido entre muchos reconocimientos el premio Cinco Estrellas por su método del timbal, que le otorgaron los estudios de la estadounidense Warner Bros, con los cuales grabó cinco videos didácticos.
Además, figura entre las estrellas del disco La rumba soy yo con un premio Grammy en 2001 al mejor álbum folclórico, sin contar las diversas nominaciones -acompañado o en solitario- al Grammy Latino.
Al referirse a las personalidades con las que ha compartido escenarios y grabaciones, Changuito resaltó su amistad con el cantaor español Diego, El Cigala, a quien secundó en el disco Lágrimas Negras (Grammy Latino 2004 como mejor álbum tropical tradicional). "Dice Cigala que soy su compadre. Hace poco le regalé mi "práctico", instrumento con el que estudié la percusión de pequeño", enfatizó.
En plena madurez de su carrera artística, Quintana aconseja estudiar diariamente pero de manera lenta,..."no hay que apurarse, las congas -tumbadoras- son diferentes a la batería y al timbal; cada una tiene su técnica", precisó. Añadió que la rapidez maltrata al músculo y provoca su contracción, por lo cual es imposible ejecutar los movimientos requeridos para estudiar bien. Ese detalle fue explicado en la universidad de Berkely, Estados Unidos, donde impartió clases junto a otros destacados músicos.
Rememoró, además, el disco Telegrafía sin hilos, para el cual trabajó con troncos de madera ahuecada enviados desde Sudáfrica a Londres. Allí grabó con su coterráneo Chucho Valdés (pianista y compositor con cinco premios Grammy). "Fue complicado. Creo que cada música debe tener su lugar", subrayó el artista y abogó por un festival internacional de la rumba y el son en la isla.
Quintana (La Habana 1948) debutó a los ocho años en el famoso cabaret Tropicana, de esta capital, con la orquesta Habana Jazz. Casi una década después recibió el primer homenaje por ser el tumbador más joven de Cuba en esa época.
Trabajó con populares agrupaciones musicales y en 1970 se integró a la orquesta Los Van Van bajo la dirección del compositor y bajista Juan Formell. Junto a este último creó el ritmo songo, fusión de elementos percutivos con música beat y folclórica.
En su condición de profesor ha impartido clases a famosos percusionistas mundiales, entre ellos Carlos Santana y Giovanni Hidalgo.
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