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Dónde tendrá lugar...
Dónde tendrá lugar: Sala BBK
Dirección: Gran Vía, 19-21
Ciudad: BILBAO
Localización: Bizkaia - País Vasco (ESPAÑA)
Martes, 8 de Noviembre de 2011, 20:30 h.

HUGH MASEKELA
Hugh Masekela, trompetista, compositor y cantante sudafricano nació en 1939 en Wittbank.

Empezó su carrera musical como miembro de la Huddleston Jazz Band, pero Trevor Huddleston fue deportado a causa de su posición abiertamente anti-apartheid.

Masekela abandonó Sudáfrica en 1961.
Su carrera despegó verdaderamente en EE.UU. Su mezcla de pop/jazz africano, tuvo tanto éxito que fundó su propio sello discográfico, Chisa, a mediados de los
años sesenta. Más tarde, colaboraría con artistas con Fela Kuti y Paul Simon.

El viento expedicionario de Hugh Masekela, un sudafricano a punto de encontrarse con latinoamerica.


• Ciudadano del mundo, trompetista prolífico en diversos géneros.

Pocos músicos pueden enorgullecerse de una carrera versátil y consistente al mismo tiempo. El mérito es mucho mayor cuando se trata de artistas que vieron coartada su libertad creativa y por poco su vida. Ante la amenaza, una salida afortunada es mirar hacia otros horizontes. En el régimen del apartheid en Sudáfrica, un trompetista salió de su país y comenzó su expedición musical por el mundo: se trata de Hugh Masekela, quien hoy es uno de los iconos de su país y figura importante de la música del mundo y el jazz, al lado de leyendas como Louis Armstrong, Benny Goodman y Dizzie Gillezpie.

Su trabajo tiene una sola premisa y ningún prejuicio: combinar las tradiciones musicales de su natal Sudáfrica con los sonidos que le gustan de cualquier parte del mundo. A partir de ello, su trompeta ha podido escucharse en innumerables grabaciones, desde las primeras que hiciera el patriarca del reggae Bob Marley, hasta el álbum reciente del contrabajista Orlando “Cachaito” López, del Buena Vista Social Club. A la vez, es autor de clásicos eternos como Coal train, Bring him back home, In the market place, U-Dwi y Soweto Blues, entre otros.

Su carrera comenzó muy temprano. Tomó clases de piano durante su infancia y hábil como era con los dedos, supo encaminar ese talento y desafiarse a sí mismo. La historia cuenta que fue un Masekela adolescente el que se vio inspirado por la cinta Young man with a horn, de Kirk Douglas, para decidirse por la trompeta, instrumento que a partir de entonces le acompaña en la vida y con el que se aventura sin prejuicios por el jazz, afrobeat, pop, funk, bebop, rythm & blues o el dance, por nombrar algunos géneros.

Una de sus primeras trompetas vino de manos del propio Armstrong, como regalo del capellán de la escuela donde estudiaba, que había conocido al connotado trompetista en un viaje a Nueva York. Es probable que entonces, Masekela planeara inconscientemente su viaje a esa ciudad para seguir la ruta de ese gigante del jazz.
En poco tiempo se encontró tocando en dos bandas de su país, African Jazz y los Merry Makers, donde conoce a Elijah Nkwayna y Banzi Bangane, dos de sus principales mentores y primeros ídolos. Antes de cumplir los veinte años, Bo Masekela, su nombre artístico entonces, ya se escuchaba fuerte en bandas como los Jazz Epistles, al lado del renombrado pianista Abdullah Ibrahim, con quien grabó un par de discos.
No conforme, Hugh emprendió su viaje a Nueva York apoyado por la cantante Miriam Makeba, su colega de entonces y esposa después durante diez años. El objetivo era estudiar en la Manhattan School of Music, donde no podía tocar jazz, pero podría escuchar en vivo a las estrellas del género en los clubes de la ciudad.
Las trompetas de Dizzy Gillespie y Les McCann eran la sensación en las noches neoyorkinas y Masekela era su testigo.

Pensó que era el momento de retornar a su país para mostrar lo que había aprendido; sin embargo, el homicidio y la prisión abatían a sus hermanos de raza en Sudáfrica. Se dice que por algo ocurren las cosas, así que, preocupado por estos hechos, pero disuadido por sus amigos, permaneció en Estados Unidos para recorrerlo con su trompeta. Eran los años sesenta. Las influencias americanas empezaban a sumarse a favor de un estilo personal que lo distinguió como músico, arreglista y compositor.

Hugh nunca ocultó sus raíces y las referencias a ello son características en su música. Su primer álbum, Trumpet Africa, vio la luz en 1962 y dos años después apareció, The americanisation of Ooga Booga, grabado en vivo y gran éxito en la radio de California. Fue telonero de muchos eventos de la Motown e invitado a decenas de festivales de jazz. San Francisco lo contagió de euforia en 1967, cuando tocó con Sly Stone y Jimmy Hendrix, entre otras figuras.

El gran golpe lo dio con el muy famoso Grazin’ in the grass, cover que hizo al tema de Philemon Hou en 1968 y que lo subió como la espuma. El sencillo encumbró las listas de popularidad y superó a temas como Jumping Jack Flash de los Rolling Stones y This guy is in love with you de Herb Alpert.

Sobre esos años, Masekela Recuerda: “No podía mostrar mi éxito cuando había tal opresión en mi hogar, además no conocía Africa, a pesar de que era de allá. Decidí ir y seguir mi oído.” Regresó a casa guiado por el músico Fela Kuti, quien lo encaminó por los senderos del afrobeat y lo puso en contacto con muchos grupos, especialmente con Hedzollah Sound de Ghana con quien grabó cuatro discos en los años siguientes.

La represión se recrudeció en Sudáfrica. Hacia 1985, los llamados Escuadrones Sudafricanos de Defensa llegaron a Botswana, ciudad en la que el músico había fundado una escuela de música y un estudio móvil. “...vinieron, apresaron y asesinaron a mucha gente, muchos amigos míos. En ese momento el gobierno no podía asegurar la vida de ningún activista sudafricano y yo había sido muy activo.” Musicalmente Hugh transitaba por el género dance, del que se recuerda el sencillo Don’t go lose it baby, del disco Techno-Bush.
Así, Masekela se fue con su música a otra parte, a Inglaterra, país en el que para reinventarse co-escribió la partitura del musical Sarafina! e hizo contacto con otro aventurero inspirado por Euterpe, Paul Simon. El estadounidense influyó mucho para la internacionalización del trompetista y de otros músicos sudafricanos como la agrupación vocal Ladysmith Black Mambazo y Miriam Makeba. En el Graceland Tour, emprendido por Simon, Masekela rompió más fronteras.
En 1990 regresó a Sudáfrica y se embarcó en el Sekunjalo, un espectáculo gigantesco con las bandas Sankomota y Bayete, que recorrió Pietersburg, Joburg, Durban, Eastern Cape y Cape Town, entre otras ciudades.

Librado de un régimen opresor e infame, Masekela puede seguir su sendero creativo. Hoy trabaja por las nuevas generaciones de artistas en su país, además de que su retorno a Sudáfrica ha provisto de inspiración a muchos músicos que han trabajado a su lado. “Es posible que en la próxima generación, nuestros artistas emigren a otros países sólo como una excepción y no como regla. Si me quedan quince años de vida, los ocuparé para apoyar el desarrollo de una industria artística africana tan dinámica e independiente como la de la India.” Así, el proyecto de este aventurero del arte, está en marcha.

La vocación tiene maneras muy extrañas de revelarse a los ojos del hombre. Son afortunados los que la distinguen a temprana edad, como le ocurrió a Hugh Masekela, el trompetista más notable en toda la historia de Sudáfrica y que vislumbró su futuro mientras veía una película de Kirk Douglas.

Hoy Masekela es un músico mítico que suma la influencia de muchos géneros y la devuelve como una invención propia.
Miércoles, 9 de Noviembre de 2011, 20:00 h.

SIERRA LEONE'S REFUGEE ALL STARS
Seis refugiados, víctimas de la brutal guerra en Sierra Leona, forman una banda y hacen canciones con un toque de reggae en su campamento, en Guinea. Mientras su música inspira a algunos, sus profundas historias rápidamente acaban con el estereotipo de los refugiados como víctimas indefensas.
La guerra civil en Sierra Leona (1991-2000) devastó la nación y destrozó a innumerables familias, pero no pudo romper el lazo que se formó entre seis músicos notables.
The Refugee All Stars documenta sus esfuerzos por dejar constancia de la realidad que viven los refugiados, empleando el lenguaje universal de la música.
Existe un proverbio africano que aún se escucha en los refugios: “Cuando dos elefantes pelean, la tierra sufre”. Eso fue lo que ocurrió en Sierra Leona, cuando el gobierno y varias facciones rebeldes iniciaron una brutal guerra civil que aterrorizó y asesinó a miles de habitantes.
Muerte, mutilación, secuestro y reclutamiento forzoso infantil eran prácticas comunes en aquellas tierras.
La guerra mandó a cientos de miles de aterrorizados ciudadanos a buscar refugios en campamentos con los vecinos al oeste, justo en la República de Guinea.
En dichos campamentos, algunos refugiados se olvidaron por un momento de sufrir y decidieron conformar un grupo musical.
Muchos de sus familiares y amigos fueron asesinados en la guerra –incluso varios de ellos fueron mutilados– y entonces era el momento de llevar un poco de alegría al lugar.
Primero lo hicieron con instrumentos rudimentarios y con algunas canciones de la vida cotidiana. Sin embargo, comenzaron a escuchar historias de otros refugiados y a usar el ritmo del reggae para darle vida a las canciones que pronto los daría a conocer como Sierra Leone’s Refugee All Star.
Este grupo abandonó hace una década su refugio en Guinea y buscó el milagro de hacer su propio disco: Living like a refugee, el cual se vende ahora en muchas partes del mundo.
Tal ha sido el éxito de Reuben, Francis, Abdul, Mohammed, Jeffrey y Grace, que han estado de gira por Canadá y Estados Unidos en 2008.
La banda lleva tres años de hacer sonar su música y sus letras. Además, su fenómeno musical los llevó a filmar la película con su nombre, que ha dado a conocer al mundo las crónicas de los refugiados en África. La cinta tuvo la participación musical de celebridades como Keith Richards, Paul McCartney, Ice Cube y Joe Perry.

¿Qué ocurrió en Sierra Leona?

La guerra civil comenzó en 1991. Desde entonces, el país sufrió violencia, terror y una profunda crisis humanitaria, implacable. El conflicto arruinó la producción agrícola, redujo los ingresos que el gobierno obtenía de la minería y llevó la destrucción de centenares de escuelas, centros sanitarios y recursos administrativos. Más de la mitad de la población, estimada en 4.5 millones, se vio obligada a desplazarse. Entre 20 mil y 75 mil personas fueron asesinadas y varios millares fueron mutilados. Los desplazamientos de la población, la fuga de intelectuales y la destrucción de escuelas aceleraron una crisis educativa en el país, uno de los más pobres del mundo.
El Frente de Unión Revolucionaria (RUF) utilizó tácticas de terror como violación, tortura y mutilación totales de civiles, así como secuestro de niños, para convertirlos en soldados o esclavos sexuales, y la intimidación masiva.
Y lo peor de todo es que los motivos de esta barbarie no parecen ser otros que el control por los diamantes de Sierra Leona. Una guerra con motivos únicamente económicos que está siendo denunciada por The Refugee All Star.
Lunes, 7 de Noviembre de 2011, 20:00 h.

BOMBINO
“Todo Tuareg Siente Con Fuerza La Música Porque Nos Da Valor Para Mantener Viva Nuestra Cultura”
Omara Moctar “Bombino” atraviesa con los riffs de su guitarra las grandes dunas del Sáhara más escondido y nos presenta Agadez, un disco cargado de esperanza y paz, donde se festeja el fin de la guerra y el exilio de su pueblo, los Tuareg.
Eres una de las grandes promesas de la música Tuareg, y tu nuevo disco Agadez está generando los mejores adjetivos de la crítica mundial. Enhorabuena.
Para mi es un gran honor ver como mi música está siendo escuchada. Mi objetivo es compartir mi música con el mundo ya que viene de mi comunidad, los Tuareg. Me hace feliz saber que a través de mi música se aprenderá sobre nuestra cultura y sobre nuestros problemas sociales, políticos y económicos. Hemos hecho muchos esfuerzos para que nuestra música crezca y sea la vía para descubrir la belleza de nuestra cultura y del desierto.
Agadez se ha grabado en Cambridge, Massachusetts, en la casa del director de cine Ron Wyman, quien te conoció durante un rodaje que trataba sobre el pueblo Tuareg. ¿Qué nos puedes contar de esta experiencia?
Conocí a Ron Wyman durante mi exilio en Burkina Faso, en la segunda revuelta Tuareg, que empezó en 2007. La ONG americana Lluvia y desarrollo para el Sahel y el Sáhara nos contactó. El vino a Burkina Faso a hacer un documental sobre la situación de los Tuareg, y después de eso yo viajé a Boston y empezamos a grabar Agadez.
A finales de 2009 los rebeldes Tuareg firmaron la paz con el gobierno de Níger y Ron se unió con nosotros en Agadez en enero de 2010 para finalizar el álbum. Grabamos la última canción del disco en Agadez. Por entonces, la gente estaba muy feliz por la paz y el fin de la guerra. Organizamos un gran concierto enfrente de la Gran Mezquita de Agadez donde todos celebramos esta paz, y volver a nuestra tierra con nuestros padres y familia. Este fue un gran momento de mi vida.
¿Cuáles son los elementos de las tradiciones Tuareg que se encuentran impregnados en las canciones de Agadez?
Sobretodo me he inspirado en los instrumentos musicales Tuareg. El ritmo de mi música viene del Tende, un tambor Tuareg usado para bailar y compartir. El tema Tenere, the desert, es una canción tradicional, por ejemplo.
¿Qué nos cuentan tus canciones?
Hablo de amor, amistad, cultura Tuareg, consejos para salvar nuestra cultura, amenazada por la modernidad y la injusticia, la dificultad de la vida y la paz para los Tuareg y para todo el mundo.
Tu música recuerda a grandes músicos como Tinariwen o Ali Farka Touré, por el lado africano, y a Jimi Hendrix o John Lee Hooker por el lado occidental. ¿Qué aprendiste de todos ellos? Y, ¿cómo fue tu aproximación a su música?
Amo a estos músicos y ellos son muy grandes en mi mente. Les escucho desde que soy un niño y creo que esta pasión me causó la urgencia de tocar como ellos. Así que fue un buen trato escuchar su música. Me fascina la forma en que Tinariwen, Ali Farka Touré, Jimi Hendrix y Dire Strait tocan la guitarra. Además lucho junto Tinariwen para salvar la cultura y los derechos del pueblo Tuareg.
¿Cómo consigues unir el sonido de la tradición Tuareg junto al rock y el blues?
Mi inspiración viene de nuestra música tradicional y de los otros ritmos del mundo. Por eso digo que es natural encontrar mi música entre medio de todas esas músicas. Esta es mi particularidad y creo que esta música enseñará cómo podemos adaptar nuestra cultura a otras culturas hasta crear la música universal.
Viviste dos rebeliones Tuareg, y primero estuviste exiliado en Argelia y Libia, y después en Burkina Faso. En ese primer exilio empezaste a tocar la guitarra. ¿Qué fue lo que más te gustó de la guitarra? ¿Te ayudó en esos momentos tan duros?
Principalmente me gustó la guitarra como a todo el mundo que le gusta, por el sonido que hace. Pero en nuestra comunidad ha sido siempre usada para alzar la conciencia contra la injusticia y para movilizar para la rebelión. Sentimos el ritmo y las letras. La guitarra me ayudó mucho durante mi exilio en Argelia y Libia. Me salvó de la soledad de estar lejos de casa y de mi gente. Cuando tocaba la guitarra me sentía más cerca de mi país.
¿Fue en este punto de injusticia de tu vida cuando te diste cuenta que querías ser músico para decir se acabó, vamos en contra de la violencia...?
Sufrí las consecuencias de esas dos rebeliones: familias separadas entre países, granjas y animales destruidos por los militares gubernamentales, muchos civiles asesinados, y al final de cada conflicto nunca había beneficio para la población. Creo firmemente que el camino de la no violencia es el mejor que podemos seguir para conseguir nuestros derechos, y para esto necesitamos ir a la escuela.
El sonido de la guitarra eléctrica tocada por los Tuareg viene acompañada de la visión del desierto, pero ¿puedes contarnos algo más sobre otros instrumentos de tu pueblo?
La cultura Tuareg es la música del desierto que nos habla de la vida, del desierto, del amor, y de la cultura nómada vista a través del Ashak, el código moral Tuareg, utilizando nuestra lengua, el Tamasheq. Tenemos un violín llamado Inzad, que es un instrumento que solo las mujeres tienen el derecho de tocar, mientras los hombres recitan y cantan poesías sobre nuestra cultura, sobre amor, y sobre la belleza de la vida en el desierto, el silencio de las dunas, las caravanas, sobre nuestra antigüedad y nuestra tradición. Todo Tuareg siente fuertemente la música, nos da fuertes emociones y nos hace sentir bien por ser como somos y nos da valor para mantener viva nuestra cultura. También tenemos el Tende, un tambor que se toca sobretodo en la época de lluvias porque en ese momento del año porque no hay tanto trabajo en buscar agua para el ganado. Así que cada noche hay una fiesta de Tende, las mujeres tocan, cantan y los hombres bailan, y conducen los camellos alrededor de ellas, es un baile de camellos, y el ritmo es muy bello. Esos ritmos son nuestras inspiraciones.

Eres una super estrella en el mundo Tuareg, una nueva leyenda africana, y Agadez era esperado por especialistas de todo el mundo, pero eres muy joven! ¿Qué podemos esperar de tu música?
Me gustaría ir lo más lejos posible para promocionar nuestra música, y traer el mensaje de la paz, la felicidad y el engrandecimiento del desierto.

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