A mediados de 1966, mientras su integridad anal era puesta en un compromiso por la plantilla al completo deLas Ibéricas FCvestidas de capadocios, el director creativo de EMI en España tuvo una visión, en la que un geranio en llamas le comunicaba mediante lenguaje de signos con un leve deje turolense la misión que en aquel momento de singular transcendencia le era encomendada:
Crearía una versión cañí de los así llamadosHerman's Hermits (que tantos éxitos y bragas rachadonas cosechaban en las Islas Bretónicas con sus melosas tonadillas y sus insoslayables taras faciales) y la moldearía para atraer los activos circulantes y los flujos chochales del entonces pujante mercado de beat gitano.
El proceso de casting fue deuteronómico y miríadas de púberes llellés de los barrios periféricos de Blimea acudieron a la convocatoria con una canción en los labios y esperansa en el corasón, aunque fueron finalmente tres jóvenes subnormales y un agricultor local con gafas quienes se llevaron el gato al agua (entrando en contacto con ella por primera y quién sabe si última vez en sus vidas).
Esta es la prosopopéyica historia de una fulgurante aunque trágica carrera, forjada desde los arrabales de laestulticia más procaz hasta alcanzar las más altas cotas de gaznapirez nonsense.
Una historia que por sus inefables entresijos y su efecto (des)moralizante puede, debe y merece ser contada.
Esta es la historia de THE HOLY NIPPLES OF LA SANTINA DE COVADONGA AND THE CUTURRASU BLUES COMPANIONS.